Fátima notó que el semblante de Carlos se tornaba cada vez más sombrío, lo que encendió las alarmas en su interior, aunque en su rostro mostró una sonrisa reconfortante.
—Me sorprende que la señorita Somoza conozca al señor Caballero. Antes estaba preocupada por cómo se las arreglaría la señorita Somoza tras su divorcio, pero ahora veo que con el cuidado del señor Caballero, su vida en Alucia no será tan difícil.
Carlos observó a la dulce y bondadosa Fátima, y la frialdad en su mirada fue disipá