—Carlos, realmente sé que me equivoqué, cuando vi el video ya lo sabía, pero no tenía otra opción, si no le daba el dinero iba a publicar el video, entonces todos se enterarían, ¡eso no podía pasar! —Leticia se secó las lágrimas.
Carlos de repente recordó la última vez que Leticia vino a la empresa a pedirle que la enviara al extranjero, ¿acaso desde entonces ya...?
—La última vez que me buscaste para ir al extranjero, ¿la persona que heriste accidentalmente con la daga era ese hombre? —preguntó