—¡¿Qué?! ¿Fue a buscarte? —dijo Lucía sorprendida.
Después de la ruptura, Silvia ya le había contado a Lucía, incluso le había hablado del asunto de Milena.
Silvia pensó en el edificio que había visto a Daniel entrar ese día, sonrió amargamente:
—Supongo que no, era por trabajo.
—Sisi, ya no pienses en él —la voz de Lucía se suavizó.
—Lo sé.
A cada momento se advertía a sí misma que no pensara en Daniel, pero cuanto más se advertía que no pensara en él, más pensaba.
—Sisi, voy a acompañarte.
Sil