Daniel se detuvo, jamás había tenido un momento tan serio como este.
—Sisi, no me importa, sabes que no me importa.
—No estoy triste por Fátima. La malicia de este mundo hacia las mujeres es muy profunda. Ayer en la boda, cuando todas las personas me vieron, su primera reacción fue que soy la exesposa de Carlos, que vine a su boda, entonces definitivamente debía venir con malas intenciones, definitivamente vine a causar problemas. Pero todos olvidaron que el protagonista de esa boda era Carlos,