Capítulo 53

La cena fue una delicia gracias a los huevos frescos que Knut y la tía Rosarina habían traído de las gallinas del vecino, un hombre generoso que solo las criaba por hobby y no por gusto. El cocinero los había batido hasta conseguir una textura suave y cremosa, y los había acompañado con pan casero y mermelada de frambuesa, una combinación irresistible de crujiente y dulce.

Knut estaba tan entusiasmado con la comida que no dejaba de servirle jugo de bayas silvestres a Astrid, una bebida que él m
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Jess ArheSi que le dé su merecido!!! Un sape, haber si se le reinicia la memoria y se acuerda de porque no debe de darle dinero a su ex.
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