El hombre siente un nudo en la garganta, el calor le sube a las mejillas. No sabe cómo actuar. Está acostumbrado a lidiar con políticos corruptos, empresarios ambiciosos, avariciosos. Se ha enfrentado a los más duros rivales en el mundo de los negocios, pero no puede con la familia Bueckert. Knut anhela que alguien cambie de tema, que hable de las vacaciones, de la pascua, de lo que sea menos de lo que están hablando ahora.
Quiere gritar, tiene una esposa maravillosa, Astrid, y un hijo precioso