—Mi familia, piensa donar gran parte de la inversión —informó ella.
—Ah ya entendemos todo, lo suyo es tan solo un capricho de niña rica, pide a sus papis dinero para quedar bien con los demás —indicó el doctor Mendoza—, las chicas como usted deben estar en el salón de belleza, haciéndose las uñas, o de compras en New York, no sirven para más, dicen que a ustedes las millonarias, les falta cerebro. —Carcajeó.
Abel resopló, apretó los dientes, la mandíbula y todos los músculos de su cuerpo se t