Capítulo 123: Un nuevo comienzo.
Abel sintió que la sangre reverberó por sus venas al escuchar la confesión de Malú, miró a su esposa, pensó en su madre, y los ojos se le llenaron de lágrimas, la garganta se le secó.
—¡Cállate! —gritó Martín, apuntó a Malú, las manos le temblaron, colocó su dedo en el gatillo.
—¡Cúbrete! —gritó Abel, protegió con su cuerpo a Malú cuando Martín disparó.
—¡Martín Acevedo, ríndete! —gritó el agente que disparó e hizo volar el arma que tenía el delincuente.
—¡Jamás! —gritó Martín, y corrió a e