Capítulo 118: El reino de las hadas.
En horas de la noche, Abel tomó de la mano, a su mujer, agradecido de contar con ella en los momentos más difíciles, y juntos caminaron por las estrechas calles, en donde varias parejas demostraban su amor a los cuatro vientos.
Eduardo y Mafer iban detrás, él le iba brindando un tour por la ciudad, y ella caminaba maravillada, y feliz en su compañía.
Malú suspiró profundo.
«Tus días están contados» rememoró la amenaza de Leticia, sacudió la cabeza.
—Necesito que cierres los ojos, y no hagas