Capítulo 115: Ansiedad y preocupación.
Mafer se hallaba sentada en la delegación, esperando a tener noticias, se sentía perdida, sola, impotente. Observaba personas entrar y salir, pero no sabía quiénes eran los abogados de Eduardo.
—Señorita, tenga —dijo Adolfo el chofer, y le entregó un vaso con café.
—Gracias —respondió ella, tenía la mirada acuosa, y un sentimiento de angustia que le oprimía el pecho—. Por favor no se vaya, quédese conmigo —rogó.
—Claro —contestó el hombre, y se sentó en una de las sillas.
Mafer bebió un sor