Lyra
Si bien nunca había visto más de una vez a aquel pequeño, Landon, me había mostrado fotos suyas, las que tomó durante los dos años en que lo buscó y él fue su consuelo. A través de esas fotos y del amor con que mi esposo hablaba de él, había aprendido a amarlo, y ahora me encontraba presa de la angustia y el terror por pensar que Thane o alguno de sus hombres lo tenían. Porque así era, no me cabía la menor duda.
—Maldita sea, Conrad, debes conducir más rápido —le dijo Landon—. Conduce más