Lyra
—¡Tienen que decírsela cuando vuelvan a llamar! —grita Lilly, que está siendo sostenida por Byron para que no se haga daño—. Tienen que decirles en dónde está.
La risa que suelta no es de felicidad, sino una risa histérica. Lucía aterradora, pero no me asustaba, sino que me recordaba a mí misma cuando sentía que me podían alejar para siempre de mis hijos.
—Ekaterina espera un hijo —respondió Landon—. Debemos contactarla para que se prevenga y…
—¡No, nada de eso! —lo interrumpió Lilly, reto