Thane
El infierno se desató en el momento en que, por desear salvar lo que más me importaba, terminé alcanzado por una bala. Les costó dispararme al menos cuatro veces para derribarme y hacerme perder la consciencia.
Durante todo aquel suplicio, el rostro de Ekaterina estuvo en mi mente. No era que Lyra no estuviera entre mis preocupaciones y prioridades, pero me aterraba perder a esa rubia que era mi calma en los momentos más tormentosos. Estar entre sus brazos no era solo pasión, sino también