Landon
Tras esperar aproximadamente veinte minutos, salí del vestidor. La señorita que me había recibido se acercó de nuevo con intenciones de pedirme el teléfono. Al parecer, no se había rendido, y eso me molestaba mucho más ahora que tenía la mente despejada.
—Muchas gracias por todas sus atenciones, pero como vio, tengo esposa —le dije con una sonrisa.
—Pero por alguna razón se ven a escondidas, ¿no?
Tomé sus antebrazos cuando se lanzó para tocar mi pecho. Eso, en lugar de asustarla, parecía