Landon
Lyra se removía en mis brazos para que la soltara, pero al comprender que no lo lograría, dejó de hacerlo. La doctora fue muy clara cuando dijo que no se me podía ocurrir llevármela del edificio, pero me sentía muy tentado. Aun así, opté por la azotea, que era el último sitio donde irían a buscarnos porque los guardias de Wilder se enfocaban en las entradas, estacionamientos y salidas de emergencia.
—Todo va a estar bien —le aseguré a Lyra mientras entraba en el ascensor—. No te haré dañ