Lyra
Thane y yo nos quedamos en la mesa, esperando a que llegara el comprador de esos terrenos. Sin embargo, los minutos pasaban y nadie más llegaba a nuestra mesa.
—Son bastante informales —mascullé, intentando no mirar por encima del hombro para localizar a ese hombre.
Era difícil resistir la tentación. En mi piel sentía el efecto de su mirada, como si tuviera algún imán en los ojos. Thane estaba relajado, incluso sonreía más de lo normal y parecía más cariñoso de lo que solía ser en público