68. Hay algo muy extraño.
Aunque Marius adoraba su trabajo y también adoraba a Noelia, odiaba no tener la mente clara porque no podía dejar de pensar en ella en cualquier instante. Era como un adolescente que tenía un único pensamiento rondando permanentemente en la cabeza, Noelia sonriendo, Noelia besándolo, Noelia comiendo helado y manchándose el labio para después lamerlo de una forma tan sexy que a Marius le parecía que no había visto nada más sorprendente que eso en su vida, Noelia sonrojándose, Noelia gimiendo su