37. No te engañes Mathew.
Algo en la expresión de la chica lo entristeció, no entendía del todo por qué, no era como si le importaran demasiado los sentimientos de quienes lo rodeaban y mucho menos si tenían que ver con algo que él expresara.
— Por supuesto que no me eres indiferente, ningún hombre podría sentirse así ante una joven como tú— empezó a hablar mientras la llevaba a uno de los jardines principales, el más bonito, el que contenía un laberinto de setos — pero no soy alguien bueno para ti, ni tú podrías aporta