31. ¡Quién soy no debería importarte!
Mathew se quedó blanco al ver a esas dos mujeres enfrentadas y a Noelia defendiendo a Bruno sin tan siquiera saber quién era, Lo que más ternura le dio era la forma en que el niño se agarraba a la joven escondiéndose tras ella de la bruja de Lucrecia, esperaba que esa chica superara la prueba, porque era alguien muy especial que podría ser muy beneficiosa para su amigo, cuanto mas tiempo pasaba con ella mas seguro estaba de aquello.
— ¿Y tú quién te has creído que eres, niña?— preguntó Lucrecia