22. Asi Daddy.
—Si mi Daddy estuviera aquí, sería yo la que estaría, acariciando su erección, y no sería precisamente con mis manos, sino con mi boca.—Cerró los ojos y dejó que la falda que tenía cayera junto con sus bragas al suelo para que fuera capaz de ver lo que hacía.
— Si estuviera allí, esas tetas estarían ya completamente llenas de las marcas que te haría con mis dientes — aseguró, observándola maravillado de su inhibición, sin perderse ninguno de los detalles que la pantalla le permitía ver.
—Aunque