Al llegar a casa me bajo de la moto tendiéndole el casco a Greg quien me mira con curiosidad bajo sus tupidas pestañas haciéndome sentir ligeramente incómoda.
Sólo podía pensar que nos había visto a Leo y a mí besándonos en el mar aunque hubiera estado entretenido con Ginebra.
Mis mejillas se colorearon de un color rojo fuerte logrando que me sintiera estúpida por este tonto avergonzamiento que últimamente estaba teniendo.
Yo nunca me avergüenzo de nada... entonces ¿Por qué me estoy sintiendo a