El día pasó sin inconvenientes y ahora Ginebra me hablaba entusiasmada por esta noche.
Di una mirada a Greg me este sonreía con coquetería a unas adolescentes que estaban encantadas con él y reían deleitadas con el chico que no era mucho mayor que ellas.
—Ya veo por qué gana tanta propina —me burlé divertida y esto acabó con la emoción en Gine volviendo a su estado oscuro.
Algo me dice que todo se debe a Greg.
Este último sirve a las chicas y se dirige a donde estábamos pasando un brazo por mis