Después de ese día tanto Leo como yo habíamos estado evitándonos lo más que pudiéramos.
Con mi tía he tratado de seguirla engañando liberándome de salidas al club y en secreto eso me aliviaba.
Fingía salir con ese hombre misterioso y evitaba a mi tía Mirla para no tener que darle detalles... o su nombre. Entonces salía con Greg y Gine a divertirme.
Jamás me había sentido más libre por más que quisiera ocultarlo.
Mi obsesión por casarme con un hombre rico aún no había desaparecido de mi cabeza p