Al llegar a la habitación sumidos en el ambiente tenso al que yo nos había zambullido por besarlo me di la vuelta para enfrentarlo.
—Siento haber hecho eso, lamento haberte incomodado Leo.
—No me incomodaste —susurró él pero yo sabía que estaba mintiendo.
Era más que obvio pero aún así asentí con la cabeza y Leo abrió la puerta de la habitación para mí en silencio.
No pude evitar quedar enmudecida al ver la majestuosidad de la habitación aunque la preciosa casa ya debería ser un antecedente para