Nietos y Bisnietos.
La llegada de Noemí, alegro el corazón de Blaise Garnier, estaba como un niño brincando en un pie, de la alegría que sentía.
—Mocoso, has dado en el blanco y me has regalado la bisnieta más hermosa —dijo el anciano contemplando a la pequeña que dormía.
—Mi puntería no podía fallar —respondió Gerald llevándole el juego a su abuelo.
—Es que si fallabas, empezaría a dudar que fueras un Garnier.
—¡Abuelo!, ¿cómo puedes decir algo así? —Exclamo Gerald un poco a la defensiva.
—¿Qué? Es verdad lo