Noemí.
Anaís salió del consultorio médico con una sonrisa radiante en el rostro. En un principio había apartado la cita, porque tenía días que se sentía mal y pensó que podría ser el estrés, ya que ahora tenía la fundación.
Sin embargo, había recibido la mejor noticia de su vida: estaba embarazada y ya tenía dos meses.
Llenándose de emoción y ansias por compartir la maravillosa noticia con su esposo, Gerald, decidió hacerle un regalo especial para darle la noticia.
—¿Qué? —Evelyn dio un grito en