Declaración de amor.
Rebeca se mordió el labio inferior, luchando contra la tormenta de emociones que la embargaba. La lluvia seguía golpeando el cristal, como si el clima también compartiera su inquietud.
«¿Por qué ahora?», pensó Rebeca. «¿Por qué justo cuando todo parecía estar en calma?»
Kelvin la miraba, esperando una respuesta. Sus ojos claros reflejaban la confusión y la sorpresa. Rebeca sabía que no podía ocultar la verdad por mucho más tiempo.
—Kelvin, no es solo Alessia —dijo finalmente, su voz temblorosa—