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Un mes más pasó, Amalia seguía haciendo el trabajo a pesar de que un Jean amable le dijera que no era necesario, después le decía que limpiar era más decente que ser el centro de atención del pastel de fantasía, y luego ser ignorada.
Amalia sentía los estragos del embarazo habían olores que le eran insoportable, habían días entero que vivía en el baño, porque los vómitos, y justo hoy era uno de esos días.
Estaba a punto de salir al jardín cuando su mundo se desvaneció cayendo a los pies de J