Una semana pasó, y era el gran día, la boda de Jean Carlo y Claris Mariscal.
Julianne caminaba de un lado a otro, sentía la impotencia de sentirse con una mordaza en su boca al no decir nada a su hermano.
-Tengo que ver cómo hacer para que Amalia hable. Carlo no puede casarse con Claris Mariscal estando Amalia esperando un hijo suyo.
Salió de su habitación y fue a la de Amalia, tocó y no recibió respuesta alguna, abrió la puerta y no encontró nada, Amalia se había marchado de la mansión.
Amalia