Capítulo extra VIII.
Erika.
Algo había cambiado en el lobo.
No podría decir exactamente qué había sucedido, pero hace una semana, por la mañana cuando vino a patrullar la zona de las celdas, lo noté pensativo. Quizá hasta un poco descuidado en su caminar cuando desde que lo conocí no lo había visto caminar de otra forma que no fuera seguro de sí mismo.
Quizá el peso de sus crímenes por fin lo había alcanzado.
No me refería al hecho de que supiera que estoy aquí en contra de mi m*****a voluntad y él no hiciera un