Capítulo 17.
-Es hora de un baño, humana. – Dijo mi carcelero cuando terminó de usarme para su placer. – Hoy me siento especialmente generoso, ¿Qué te parece si traigo la bañera? Agua caliente. Incluso puedo conseguirte un poco de jabón esta vez.
Yo asentí.
Se fue y yo cerré los ojos. Le había pedido que me diera un abrigo debido a que había dejado de sentir los dedos de los pies. Él solo me pidió lo de costumbre, así que agradecía el baño “gratis”.
O quizá fue un pensamiento demasiado estúpido el creer que