Capítulo 44.
Alan me dejó con un beso en el dorso de mi mano frente a la casa de los cachorros. Mi hermano decidió en ese momento abrir la puerta y ver el tierno espectáculo.
Si, tierno. Nunca imaginé usar esa palabra con Alan, la vida se había puesto extraña.
-Joder, el cinismo que tienes. - Dijo después de una olfateada en nuestra dirección. Entonces me miró y su epresión se suavisó. - Hola cariño, ¿Tienes un minuto?
-Claro. - Dije con una sonrisa en dirección a Alan y luego seguí a mi hermano dentro. - ¿Q