«¿Ha venido solo a ver los fuegos artificiales?» se preguntó Gabriela.
Justo en ese momento, la primera ronda de fuegos artificiales terminó, y el bullicio a su alrededor comenzó a calmarse.
—¡Alvi, aquí! —La voz melosa de Noelia se escuchó desde detrás del biombo.
Gabriela apartó la mirada de Álvaro y bajó la vista, esbozando una sonrisa irónica.
Como si no lo hubiera visto, extendió la mano hacia Cristóbal, pidiéndole la cámara. Quería ver las fotos que le había tomado.
Esos fuegos artificiale