Fue una auténtica sorpresa para Gabriela.
Sentía un zumbido en los oídos, como cada vez que se ponía nerviosa.
Y en su mente juvenil, con un sinfín de ideas a la deriva, se le vino a la cabeza la expresión «marido de crianza».
Quizás porque, al fin y al cabo, primero llegó ella a casa de Colomba, y luego acogieron a Emiliano. ¿Podría considerarlo, medio en broma, su «marido de crianza»? Esa ocurrencia la hizo sonreír con un sonrojo que le ardía en las mejillas.
La fiesta en la mesa transcurría e