Gabriela no respondió, sino que se concentró en terminar su bebida. Desde que había conversado con Florencio, sentía un extraño distanciamiento. Él le mencionó a unos supuestos «gemelos» con personalidades opuestas: un Álvaro bondadoso antes de los ocho años y otro, cruel, después de esa edad.
Sin embargo, ni el de antes ni el de después coincidían del todo con el Álvaro que ella conocía. Había muchas incongruencias. Aunque lo había puesto a prueba varias veces, siempre la sorprendía de nuevo… n