Un sentimiento extraño lo invadió: «Así que, cuando no estoy, ella logra comer…» pensó con un leve escozor, especulando si quizá el bebé que crecía en su vientre tenía algo en contra de él.
—Está bien —Cintia no preguntó más detalles.
Tras colgar, continuó su camino.
Para volver desde el Hospital Serrano Verde, debía pasar cerca de la finca de la familia.
Entonces pensó en recoger un poco de fideos con mariscos —el platillo favorito de Gabriela— y llevárselos como sorpresa.
Al llegar a la propie