Desgraciadamente, como Vitoria se había llevado el disco duro del sistema de vigilancia y aún no habían instalado uno nuevo, Álvaro no tenía forma de revisar las cámaras para descubrir con quién se había encontrado Gabriela en ese breve lapso y qué la había alterado tanto.
Los dos permanecían en el pasillo, perplejos.
Gabriela, tras un mar de lágrimas, logró poco a poco recomponer sus emociones derrumbadas. Aunque lo que Florencio le había contado encajaba con varias piezas sueltas de informació