Este año había sido todo un éxito para los padres de Vitoria. Mientras los Saavedra se destrozaban entre sí, ellos se mantuvieron al margen y, por pura suerte, terminaron saliendo ganadores. Jesús Saavedra, el padre de Vitoria, estaba convencido de que había honrado a sus antepasados con tan buena fortuna.
Aquella mañana, todavía de madrugada, Jesús salió apresurado junto a su esposa, Isona Ferrer, para visitar la tumba de su propio padre. Al presentarle sus respetos, le pidió que siguiera velan