—No lo conozco en persona, —contestó Laura—. Pero he escuchado cosas sobre él. No es tan bondadoso como aparenta, y si se te acercó de pronto, debe de haber algo turbio detrás. Señorita García, yo no tengo padres; crecí sin familia. Y usted, siempre solidaria con los huérfanos, merece mi respeto… Por eso no quiero verla tomar el camino equivocado.
—El único camino equivocado en mi vida ha sido Álvaro, —replicó Gabriela con frialdad, clavando la mirada en Laura—. Jamás debí involucrarme con él. L