Tras unos momentos de abrazo, Gabriela notó que Concha llevaba algo nuevo en el oído.
Al ver que ella se dio cuenta, Concha se separó con una sonrisa y se alejó unos pasos. Estaba un tanto nerviosa, pero al mismo tiempo se notaba la emoción en su mirada.
—Ma… maestra García… ¡Fe…liz Año… Nue…vo!
Su pronunciación no era perfecta, apenas lograba articular los sonidos de forma aproximada.
Sin embargo, se notaba que había practicado muchísimo.
Gabriela se sorprendió gratamente.
En ese instante, algo