El aire pareció congelarse. La tensión que reinaba en el ambiente dio paso a un silencio atónito.
Álvaro se quedó paralizado.
«¿Gabriela… había hablado?»
—¡Gabriela! ¿Qué dijiste? ¿Puedes repetirlo? —Cristóbal, a diferencia de los demás, estaba radiante de alegría.
No era la primera vez que escuchaba a Gabriela hablar, pero las veces anteriores habían sido en momentos confusos, cuando su conciencia estaba ausente. Esto… ¡esto era completamente diferente!
Sin embargo, Gabriela no apartó la mirada