Ni siquiera consideraba enviar a Kian con ella; en cambio, la despachaba con una simple secretaria.
—Está bien. La secretaria Laura es bonita y amable; tengo que rodearme de personas así si quiero tener un bebé tan lindo como ella —dijo Noelia, en un tono sorprendentemente positivo, sin sus habituales lamentos.
En la mente de Álvaro, Noelia siempre había sido así.
Solo después de los problemas recientes se había vuelto melancólica y angustiada.
Pero ahora asumió que, en los últimos días desde qu