Gabriela lo acompañó hasta la puerta.
Por fuera, la nieve había comenzado a caer, aunque no sabía exactamente cuándo.
Dentro, el calor de la calefacción contrastaba con el frío exterior.
Gabriela vestía ropa ligera, y la brisa fría que se filtraba por la puerta la hizo estremecerse un poco.
Álvaro no la dejó acompañarlo hasta el coche.
Gabriela se levantó en puntillas y le dio un beso en la mejilla, ajustando su abrigo alrededor de su cuello.
"Cuídate y dile a Kian que maneje despacio."
—Kian no