Capítulo 105: Eres mía, pequeña belleza~
Adeline frunció el ceño, pero no tuvo tiempo de responder. La lengua de Edmond volvió a devorarla con más intensidad: succionando su clítoris con fuerza mientras introducía dos dedos otra vez. En pocos minutos la llevó al borde de nuevo.
—¡Ahh! ¡Edmond! ¡Así! ¡No pares! —gimió más fuerte, sin tratar de resistirse más, y arqueando la espalda—. ¡Mmm!~ ¡Me voy a correr otra vez… ahh!
Se corrió con violencia, apretando la cabeza de Edmond contra su