Capítulo 104: Sus atrevidas caricias~
Edmond la miró fijamente, con esos ojos azules oscurecidos por el deseo. Su mano grande y caliente subió con lentitud deliberada por debajo del vestido negro, acariciando la piel suave y sensible del interior de los muslos de Adeline.
Ella contuvo la respiración, sintiendo cómo su cuerpo reaccionaba al instante con un calor que se extendía por todo su ser.
—Edmond… estamos en la habitación de invitados de Mónica —susurró la joven, con la voz tembloros