Capítulo 106: ¡Edmond Montfort, te haré mío!
Después del intenso encuentro contra la pared, Edmond mantuvo a Adeline en sus brazos unos segundos más, aún dentro de ella. Sus respiraciones agitadas llenaban el silencio de la habitación.
Con cuidado, salió de su cuerpo y la bajó lentamente hasta que sus pies tocaron el suelo. Adeline temblaba visiblemente, con las piernas débiles como gelatina.
—Ven —dijo él con voz ronca—. Vamos a limpiarnos.
La tomó de la mano y la guio hacia el baño