523. EL ATAQUE EN EL CAMPO DE GOLF
LILIAN:
Lo vi cerrar los ojos unos segundos, exhalando pesadamente. Era evidente que estaba luchando por contenerse, batallando con emociones que ni él mismo comprendía del todo. Y yo lo sabía: otra vez la había líado.
—¿Y aun así me lo ocultaste, por miedo a que lo mate? —Sus celos volvieron a salir. Negué con la cabeza. —¿Y qué es, Lilian? ¿Qué es?
—Que no escuché bien, Ale. Me pareció que decía eso, pero no podía oír bien, ¿y si entendí mal? —pregunté sin quitar mi mirada de la suya.
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