520. TIENES QUE AYUDARME, ABUELO

ALESSANDRO:

Cuelgo y le devuelvo el teléfono a Lilian, quien me mira muy seria antes de bajar la cabeza. Sin decirle nada, comienzo a andar seguido por ella hasta la habitación donde están mis padres. El abuelo sigue en la misma posición, solo que ahora está acompañado de la señora Libia. Me acerco despacio, primero a mi mamá. La bañaron y está pulcramente vestida; a pesar de su extrema delgadez, la encuentro bella.

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