Mundo ficciónIniciar sesiónLILIAN:
El director Rufino por una vez se quedó mirando al amor de su vida con los ojos brillantes, con una indescriptible expresión de felicidad en su rostro que me asombra. Nunca en todos los años que lo conozco había visto reflejada una emoción en su cara. El hombre que todos los doctores en el hospital catalogaban como témpano de hielo estaba derretido por mi mejor amigo.
—Confío en ti con toda mi alma —respondi&oacu






