417. LA HISTORIA DE MIGUEL
ALESSANDRO:
Nos detenemos lejos, pero podemos escucharlos, hasta que se detienen delante de una casucha. Se bajan, toman el maletín que les entrega Estefan y entran. Se demoran como media hora; luego se retiran despidiéndose con abrazos y besos de una señora. Logramos alcanzar a escuchar lo que hablan cuando montan en los autos.
—Nana, avísame cuando te operen; vendré a cuidarte —le dice Miguel sin dejar de abrazar a una anciana. —¿Seguro no quieres irte conmigo? Mi Papichuli es tremendo doctor